Imagen Camas y Famas. Daniel Samper Pizano

Camas y Famas. Daniel Samper Pizano

Aguilar | 9789585425330
NUEVO
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Novios obvios
Las listas tradicionales de amantes famosos se dividen en dos. Unas cuentan las historias de personajes procedentes de la fábula, el folclor, el mito o la literatura, como Adán y Eva, Orfeo y Eurídice, Helena y Paris, Calixto y Melibea, Romeo y Julieta o Efraín y María. Como autor de este libro, esas no me interesan.
Forman parte de la lista número dos las figuras que tuvieron existencia real, como Cleopatra y Marco Antonio, Nerón y Popea, Abelardo y Eloísa, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, Enrique VIII y sus seis mujeres, Napoleón y Josefina, Simón Bolívar y Manuelita Sáenz, Sissi de Baviera y el emperador Francisco José, George Sand y Federico Chopin, Eduardo VIII y Wallis Simpson, Frida Kahlo y Diego Rivera, Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir, John Lennon y Yoko Ono, incluso Gerard Piqué y Shakira...
Pero estas tampoco me interesan.
Primero, porque son demasiado conocidas. Segundo, porque Hollywood y la prensa del corazón se han encargado de embellecerlas con falsedades o corromperlas con oropeles. Y, tercero, porque suelen ser muy juiciosas, muy rectilíneas, muy bipolares. Nunca un trío, nunca un cuarteto, rara vez un amor eterno entre homosexuales... En ese sentido, muy poco realistas.
El libro que el lector tiene en sus manos se ocupa de amores verídicos, pero raros, extraños. Algunos son relativamente conocidos. La mayoría, sin embargo, corresponden a episodios escandalosos que la historia oficial procura ocultar o que nadie se ha interesado en poner sobre la mesa porque su pesquisa resulta difícil. Habrá sorpresas. Es sabido que el escritor irlandés Oscar Wilde tuvo un famoso enamorado de su mismo sexo, lo que contribuyó a hacer del poeta un ícono gay. Lo que poco se ha divulgado es que no se trataba de un amante homosexual sino de dos, uno de ellos leal y generoso con Wilde y el otro perverso y aprovechado. También se omite el papel solidario y noble de la mujer del escritor. Estamos ante un cuarteto de esquinas imperfectas que podrá conocer el lector en estas páginas.
Se conoce, así mismo, que Catalina la Grande fue tan ancha de prestigio como de cama. Fascinante mujer, raros amores. ¿Cuántos amantes pasaron por su alcoba? Las listas más escépticas empiezan en tres y las más disparatadas llegan a cincuenta. En el capítulo correspondiente procuro establecer cifras realistas y aclarar si es verdad o mentira que la emperatriz se acostó con el prócer suramericano Francisco Miranda. Lo sabrán más adelante, pero mi consejo es que vayan arriando la bandera tricolor.
El mosaico que ofrecen las siguientes páginas recoge grandes amores. Grandes, pero extraños. Algunos parecían destinados a terminar pronto y mal y acabaron tarde y bien. En otros interactúan varios participantes. Hasta cuatro. Y veremos a uno enamorado irremediablemente de sí mismo. 
 




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