Imagen La Mujer de los sueños rotos/ María Cristina Restrepo

La Mujer de los sueños rotos/ María Cristina Restrepo

Seix Barral | 9789584222022
Usado / Estado: Bueno
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EN LA MUJER DE LOS SUEÑOS ROTOS (Seix Barral, 323 páginas), de María Cristina Restrepo, hay más de 50 personajes:

señoras de la burguesía, empleadas domésticas, sicarios, escoltas, divas de la televisión, mozas de mafiosos, ex reinas de belleza, arquitectos, hacendados, negociantes: toda una proeza literaria. Y hablo de auténticas criaturas de ficción, caracterizadas con rigor y verosimilitud. No podía ser de otro modo en un retrato (¡un gran retrato!) de Medellín entre 1983 y 2000, el álbum de una ciudad martirizada y obtusa, incapaz de sublimar su pasado.

Laura Martínez, la narradora, se pregunta a cada tanto si logrará vivirá “en paz o atormentada por los recuerdos, agradecida por el tiempo que había sabido aprovechar” (p. 33). ¿Cuestión demasiado existencial para una aldea tan fenicia como Medellín? La literatura es una suerte de recreación, redescubrimiento y representación. Y reconocimiento: “una forma de saber que se sabe lo que no se sabía que se sabía”. ¿Parece un galimatías? Ni tanto. En esta novela, una sociedad doblegada por su fragilidad ética se reconoce en sus faltas, sus maquillajes, sus disfraces.

De todos, el personaje más fascinante es Jaimison Ocampo o Pedro Luis Jaramillo o Príncipe Julio de Borbón o Druker Arango o Zarpazo o Punzón o Marcelino Pan y Vino, que a estos nombres responde este parcero, nacido en una digna pobreza y muerto en la más atroz de las opulencias. Desde niño se esforzó por ser como los ricos de El Poblado: “La totalidad de sus actos había estado orientada a lograr los modales refinados, la facilidad de expresión, la oportunidad para hacer un chiste, la fina crueldad para burlarse de los demás, para delatar las debilidades, la habilidad para ocultar las propias” (p. 235). No pudo, obvio, pese a las chaquetas Armani y las suntuosas oficinas. Jaimison, oscuro como su alma, es una mezcla muy realista de sordidez, sagacidad y compasión.




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